...Solamente puedo decir... una Bocachancla hay aquí.
A ver... esto del blogging no es desconocido para mí. Llevo queriendo gritar en voz alta lo que pienso desde, diría yo, el parvulario; y publicándolo en este cibermundo desde 2005. Eso sí, con una inconstancia irritante.
El proceso básicamente ha sido:
- abro un espacio nuevo
- escribo con ilusión dos o tres días
- llega la vida y me aplasta a quehaceres
- pierdo tiempo de dedicación
- se me acumulan los borradores, se van caducando y hasta huelen
- adiós, mundo del blog
Y así, unas cuantas veces. La última vez fue hace dos años y pico. Y lo mejor, era el subtítulo de la criatura "Mi síndrome de los cuarenta... resulta que era un blog".
Pero, vamos a ver, alma de cántaro, si los cuarenta no los tenías todavía. Si los cuarenta los cumples hoy. Dos años y pico después. Hoy. H-O-Y
El último post, muy inspirado, hablaba sobre que me habían robado el mes de abril. DE 2019.¿Véis la ironía? Luego llegó 2020, que según el noventaynevecomanueve por ciento de la población que puede dar su opinión, nos robó el mes de abril a todos.
(Y yo, por llevar la contraria, digo que no. Que puede que 2020 se haya llevado a gente, que haya difuminado la idea de libertad de cada quién y que haya traído cosas nuevas, muchas cuestionables. Que no, no se puede decir que esté siendo un buen año, pero al final, todo depende de ti. De si te dejas o no robar según qué cosas. De si consigues sacar o no algo positivo de todo esto -que no sea el archirrepetido chiste de la PCR- Que al final la vida es eso, vida, y no deja de ser una hilera de días, unos detrás de otros, compuestos a su vez por momentos, unos detrás de otros. Unos buenos, otros malos. Algunos pasables, algunos terribles. Pero al final es cosa tuya: ser objetivo para hacer el cómputo. Ponderar de verdad sin sesgos. Quedarte con lo que cuenta )
Ya estoy divagando.
Siempre he sido un poco acelerada. Me lo recordaba M cada vez que jugábamos a los aros. Lo certifica mi fecha de nacimiento, cerca de un mes antes de cuando realmente tocaba. Y me aceleré, claro está, con lo del síndrome de los cuarenta.
Así que me lo voy a tomar como una señal. Y como una excusa: la última vez no me funcionó por eso. Por adelantada. Y nada más. Chimpún. Nanananana. Halbla Chucho, que no te escucho.
Voy a contarme un montón de mentiras: esta vez va a ser diferente, voy a sacar tiempo, voy a ser constante... Esta vez va a molar y voy a sacar esa escritora que vive dormida dentro de mi y que tampoco da para mucho más. De esta, logro la constancia...
Y a ver si esta vez entre tanta promesa vacía, consigo cumplir un objetivo simple, básico, sencillito: no ponerme metas inalcanzables, no esperar nada enorme, solo seguir, al ritmo que pueda.
Venga... a la carga. Esta vez, sí: "Mi síndrome de los 40, resulta que era un blog". Bienvenidos

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