Ir al contenido principal

Morder la manzana

Yo apenas había reparado en Leticia Dolera cuando empecé a oír hablar de este libro. (Que seguramente estaba harta de verla por ahí, pero no la tenía localizada.) Lo primero que supe de ella es que había hecho una peli que no tenía mala pinta  y que pusieron en un viaje que hice en tren, hará dos o tres años. Cuando viajo en largo recorrido no suelo hacer mucho caso a las pelis, pero apunto el título para otro día. A veces descubro cosas interesantes, incluso alguna joyita.

Tiempo después, en otro viaje, aprovechando la wifi del hotel, me vi Requisitos para ser una persona normal. Y como comedia romántica me pareció que no estaba nada mal. A ratos excesivamente millenial, pero con su punto. Recomendable, si soy sincera. 

No tenía intención de leer este libro, la verdad. En general, las aproximaciones generales al feminismo se me quedan bastante cortas, teniendo en cuenta que yo ya llevo más de 20 años en esta guerra y unas cuantas lecturas de las "tochas" a las espaldas. (Hace 18 años, si no recuerdo mal, escribí para la universidad mi primer ensayo feminista. Tengo que buscar y rebuscar a ver si conservo una copia para releerlo ahora con la perspectiva de los 40. Lo que sí tengo claro es que algo debía de tener, porque saqué un sobresaliente). Así que este tipo de libros que vienen a ser un primer acercamiento los uso, como mucho, para buscar ejemplos o formas de explicar lo que yo ya sé (y llevo viviendo en mis propias carnes) a mentes profanas.

¿Por qué, entonces, te lees esto, Ancorita?

Pues como muchas de mis lecturas, por algo casual. No recuerdo cómo ni por qué, pero veía en el horizonte una espera larga y me había dejado en casa la lectura de turno que suelo llevar siempre encima, e hice eso que odio hacer: entré en un hipermercado, me fui a la zona de libros y me cogí rápidamente lo más socorrido que había a mano. Y así llegó este ya best-seller a mi vida. 

Lo empecé aquella vez, en aquella espera, no me entusiasmó el tono y lo aparqué. Lo retomé hace unos días porque quedaba poco de 2020 para leer y me gusta cerrar los años con libros enteros. Así que le dediqué un par de días (tampoco necesita mucho más).

Sigo sin saber lo que no me gusta del tono. En principio pensé que tendría que ver con su parte autobiográfica de actriz con la que ninguna mujer del común de los mortales se podría sentir identificada... Pero luego recordé lo que disfruté con Moran hablando de su programa de televisión y de sus fiestas de famosos... Así que eso no es. No sé si es su ligereza general contrastada por el dramatismo a mi ver excesivo de algunas aseveraciones. (En general lo que me carga de este feminismo de la cuarta ola es el dogma estricto que te obliga a vivir según un canon como si la vida fuera tan simple como eso). No sé, no logro centrar lo que es, pero algo en el tono no me funciona. Hay un buen equilibrio entre anécdota vital y datos, una sinceridad que no resulta forzada (aunque me cuesta mucho creerme el personaje después de ciertas informaciones que salieron en la prensa y que no pienso pararme a detallar aquí: esto no va de eso). Pero algo falla, hay algo que chirría, cosas que faltan y cosas que sobran por estridentes. 

Pero el fallo gordo, ojo, no está en el ensayo, ni en la autora. El fallo gordo lo tiene nuestra sociedad, y el mercado lector. 

Lo que me duele, lo que me sobra de verdad, lo que me chirría, es que todavía estemos así. Que todavía estemos tan en pañales, con tan poca idea y tan analfabet@s en el feminismo que algo tan simple, sencillo y básico como esto se convierta en un must. Vamos a ver, la mitad de este libro, o más, no hace falta ser leído.... Solo hay que abrir los p*#&s ojos y mirar el mundo. ¿De verdad tiene que venir Leticia Dolera a contarte esto y forrarse el riñón de paso? ¿En serio no lo has pensado tú, no lo has leído antes, no sabes dónde buscar esa información? ¿Seguro que esto te abre la mente y te pone unas gafas violeta? ¿Pero qué os pasa? ¿Qué nos pasa? ¿En qué nos falla el mundo para que la gente se acerque al feminismo a través de esta mujer y no de otras que dijeron lo mismo mucho antes y mucho mejor?

A ver... no está mal, si lo completas con otras quince o veinte lecturas. O si tienes 13 o 14 años y esto te sirve para empezar. Pero para una persona en edad adulta con un mínimo de espíritu crítico y capacidad de análisis, se queda en nada. No entiendo el hype, el exitazo y las superventas. Para variar, no entiendo nada. 

Un consejo, de verdad. Si tenéis esa necesidad imperiosa de leer algo y no tenéis mucho donde escoger, tirad por Stephen King, que viene a ser apuesta segura. O al menos no va de guay sin llegar a chachi, aunque la cubierta no sea tan bonita.

Sonando: One more time, de Daft Punk
Leyendo: Diagnóstico en Educación Social
Sentipensando: Así nos va

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agradecida... emocionada...

 ...Solamente puedo decir... una Bocachancla hay aquí. A ver... esto del blogging no es desconocido para mí. Llevo queriendo gritar en voz alta lo que pienso desde, diría yo, el parvulario; y publicándolo en este cibermundo desde 2005. Eso sí, con una inconstancia irritante.  El proceso básicamente ha sido:  abro un espacio nuevo escribo con ilusión dos o tres días llega la vida y me aplasta a quehaceres pierdo tiempo de dedicación  se me acumulan los borradores, se van caducando y hasta huelen  adiós, mundo del blog  Y así, unas cuantas veces. La última vez fue hace dos años y pico. Y lo mejor, era el subtítulo de la criatura "Mi síndrome de los cuarenta... resulta que era un blog". Pero, vamos a ver, alma de cántaro, si los cuarenta no los tenías todavía. Si los cuarenta los cumples hoy. Dos años y pico después. Hoy. H-O-Y El último post, muy inspirado, hablaba sobre que me habían robado el mes de abril.  DE 2019.¿Véis la ironía? Luego llegó 2020, q...

Mejores lecturas de 2020

Yo padezco el Síndrome de Pollyana y siempre me emperro en buscar la parte buena de todo ( y no, no es deformación profesional, que yo ya había salido así, en plan anomalía ).Este 2020 había que hacerlo de continuo, no podía ser de otra manera. De hecho, si de verdad es necesario no caer en el desánimo, buscar la alegría de vivir y respirar en un momento concreto, es justo este.  Así pues, a pesar de que ( igual que en muchas otras facetas ) como año lector este no ha sido especialmente bueno, voy a sacar lo mejor y os hago un breve análisis. Voy a cerrarlo a 10, en orden cronológico de lectura ( contando que de los leídos en octubre ya he dado mi opinión en el post sobre #LeoAutoraOct )  Los Testamentos:   Margaret Atwood no necesita presentación, y esta novela tampoco. Llegó a finales del 19 como la esperada continuación de El Cuento de la Criada , por el hype que supuso la serie. ( Yo la abandoné en la segunda temporada porque, en el momento que la trama se salía del...

Isadora

Momento cero:   Estoy embarazada. Voy a clase de pintura, siempre tuve curiosidad por el óleo. Me dan un muestrario para elegir una lámina. Es fácil decidirse: hay un pajarito antropomorfo sentado en una estantería, con libros por todas partes.  Mi primer cuadro, claro está, tiene que ser para mi hijo. Estará a la cabecera de su cama: un Pequeño Cuervo rodeado de libros.  Momento uno:  Estoy de compras, con mi bebé. Va en su sillita, aún ni camina. Lleva una barra de seguridad, donde mucha gente suele colgar peluches. Él tiene un libro, de los típicos para baño: páginas de plástico impermeable con espuma dentro, pocas páginas, muchos dibujos... Un libro de bebé que le habían regalado sus abuelos por la Semana Negra. Tiene una argolla en la esquina, por eso va colgado en la barra.  Estamos esperando, papá va a hacer un recado. Como siempre le digo que le espero en la librería. Me paro a mirar las novedades. Hojeo una. Jamás recordaré qué libro era, pero tampoco p...